domingo, 14 de febrero de 2016

El amor...

El amor...
Ese amor, el que está hecho de esa sustancia gris que colabora en la información de lo que somos
y de lo que es la vida.

Que corre y despega a la velocidad de la luz,
que investiga y descubre, y se esfuerza y continúa como si la vida no pusiera barreras y contingencias para no poder pasar cada vez que avanzas,

Que ama y respeta como el Olimpo a la naturaleza, como Robinson Crusoe la soledad, o como una lágrima al descenso.

Que navega por recuerdos y es capaz de hacer el daño de 20 garras clavadas en el pecho y rematar la vida de un ser humano,
y aún así nos ayuda a mirar la parte roja y blanca, y dejar a un lado el negro oscuridad.

El amor, una palabra tan grande que intentar escribir sonre ella es como intentar escalar sin haberte quitado los miedos todavía.

Aún así, lo poco que sé del amor es que es SINCERO
y BUENO
y CAPAZ
y VALIENTE
y LUCHADOR
y AMABLE.

El problema es cuando confundimos este amor,
o mejor:
cuando las demás partes negativas que componen nuestra vida se infiltran dentro de ese amor, por lo tanto éste actúa a partes iguales bien, y a partes iguales mal.
El rencor, el desprecio, la hipocresía, la negatividad, la mentria, el cinismo, la maldad...
no dejes que tu corazón se infiltre mucho de todo esto que nombramos cada día, de esto de lo que hablamos con ahínco en cada conversación que nos rodea,
hablemos de lo bueno y hagamos el bien,
hagamos que el amor esté orgulloso de nosotros.
Empieza por ser feliz y por hacer feliz a aquellos que te rodean.


Feliz día del amor a todos aquellos que lo sientan de verdad. 
El amor es uno,
es único,
 es poesía, 
es capacidad,
es superación, 
es amar. 



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