domingo, 8 de noviembre de 2015

Tormenta en el desierto

Por muchas tormentas en el desierto que haya, siempre estaré ahí.

Porque hogar no es un lugar, es un sentimiento que es tan grande que no se puede explicar.
Sólo se puede sentir, vivir, amar.
Es algo de lo que los demás hablan y no saben por qué. 
No es un sitio para decorar, 
no es un sitio para sentarte a ver la televisión,
no es un sitio donde comer.

Hogar es una palabra, es un sentimiento, es una razón, es amor, es poder perdonar sin miedo, es poder opinar sin represalias, es una ventana deshecha de ansiedades con vistas al puerto. Es un avión lleno de ilusiones, es una canción llena de recuerdos, es una razón para seguir adelante. 
Es todo lo que nos hace seguir adelante cada dia. Es por lo que trabajamos, luchamos, vivimos. 

Es todo aquello que viene y va cada día desde aquel verano en Salamanca, sin buscarlo, sin tantear, sin ir de cuclillas. Es todo aquello que desde un determinado día empecé a sentir sin poder pulsar el botón de retornar.

En el corazón no mando, el corazón dicta cada paso en mi vida, el amor es el motor de cualquier plenitud.

Nunca un camino fue tan bonito,
tan arraigado,
tan familiar,
tan amable, 
tan diferente e igual a la vez,
tan lleno de emociones -no siempre buenas-
tan cálido y frío a la vez,
tan singular que sería incapaz de explicar otra vez.

 Existen muchas personas, infinidad de lugares, multitud de sabores, cantidad de olores, sinfín de sentimientos... y aún así, tú, sin lugar a dudas, sin conocer aún ni un cuarto del mundo, eres tú todo mi hogar.


Y ya sabes,  
por muchas tormentas en el desierto que haya, siempre estaré ahí.
 

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