Brilla, brilla.
Brilla intensamente, con arraigo y con fuego, con alma y con paz.
El autobús de las 12,
el niño que llora a las 14.00,
la madre que lucha desde las 6,
un hermano que interrumpe una conversación a las 19.30,
el álbum que rescata bonitos recuerdos desde el principio de la memoria,
la salida que se convierte en entrada desde el momento en el que se mira desde el lado "más" de la vida.
El momento en el que piensas y piensas y le das vueltas al tema que te deja sin aliento,
y no llegas a ninguna conclusión,
únicamente a que vivir con luchas sobre la espalda no fue una elección,
pero sí algo contra lo que combatir.
Ésto es realmente la guerra: luchar contra lo que te han colocado en el centro de tu equilibrio y salir indemne -con caídas y heridas de fácil recuperación- de la batalla.
Matar a alguien no es guerra. Matar por petróleo no es guerra. Matar por drogas no es guerra. Matar por armas no es guerra. Matar NO es guerra. Matar es inhumano. No pertenece al pensamiento con el que identifico la raza humana.
Guerra es todo lo que combates sin ni siquiera darte cuenta de que cada día escribes un libro con tu competencia y ánimo, con tus intentos de ser mejor, con tus errores y demonios.
Gracias por ser Sirio siempre, pase lo que pase.
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