¿Por qué una ventana a todo lo que soy?
Porque es la ventana que me deja ser, exteriorizar y guardar todo lo que llevo a cabo que se emite de mi interior.
Es mi disco duro.
Hace un rato estaba en el salón de mi casa con mi madre. Me ha descubierto lo más bonito que el sentido de la vista me podía haber dado hoy: la luz de la luna. Podéis probar. Es la leche.
Gracias mamá.
Me he imaginado en una casa de madera, con un ventanal enorme, y yo, mirando desde el sofá hacia el exterior, soñando con los ojos clavados en la Luna y en el movimiento de las hojas del árbol pasearse delante de ésta. Lo que nadie sabía era que lo que el árbol decía era que se avecinaba tormenta... Yo tampoco lo sabía.
Los mosquitos no me dejan abrir la ventana, y el calor del flexo me provoca sudores. Se oye la lluvia contra el aluminio de la ventana... bendito sonido que llevo escuchando desde que tengo memoria. (Debo admitir que la lluvia, por norma general, hace que me sienta débil... pero todos necesitamos un poco de lluvia de vez en cuando)
Con el frío si que no puedo.
Eso sí, asfixiarse de calor tampoco está bien.
Me pongo cara. Claro que sí.
Podéis asomaros tanto como queráis a mi ventana. Eso sí, no aguanto las cucarachas.
Me encantan las manos sobre el cristal.

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