Yo sé que estás, pero déjame decirte que las bolas de cristal se rompen con facilidad.
Que la inocencia de un cuento se refleja en la ira de una sospecha.
Que lo que no entiendo no se explica con palabras, que las palabras se las lleva el viento.
Que todo lo que fuimos se resuelve en un piso ajeno, o en unas escaleras que llevan el nombre de la provincia.
Que un par de pañuelos usados cuentan más historias que el intento de hablarlas desde mi boca.
Que el resultado de no expresarme con palabras es la ansiedad enquistada en el alma... no hay rincón en el cielo que no esté ocupado por un beso.
Un lapicero con ganas de más se emociona con un desnudo, con una despedida, con un encuentro, con un te quiero, con un verso que habla del viaje de la vida, con una musa siendo fotografiada, con un paisaje con el que soñaste, con un sentido que le diste a tu vida reflejado en el talento de tus días...
No existen caminos que no lleven al último horizonte. No hay despedidas que no vengan a la cola de algo más, no hay persona sincera que no se arrepienta y se enorgullezca a la vez, no hay pintor que no ha sentido fracaso de colores, no hay escritor que no haya frustrado un papel en blanco, no hay fotógrafo que no encuentre un "qué", no hay bocas que no hayan sabido amargo, no hay destinos que se presenten sin miedos y sin preguntas.
Te sudo y me sudas lento, como cuando el sol aprieta en julio,
como cuando una bufanda te aprieta al cuello, como cuando el número ocho se convierte en una obsesión.
No sé querer sin extremos, no sé querer sin necesitar más, no sé querer sin darlo todo.
No sé amar a medias, no sé no entender, no sé por qué, no sé porque la vida se resume en poco cuando al contrario de ser así, es la novela más larga del mundo.
Los ojos cerrados son para aquellos que no saben vivir con los sentidos al aire libre. Los ojos cerrados solo son persianas que te impiden ver el sol de todos los días haciéndote menos visible, creyendote más fuerte,
porque,
al final,
los fantasmas están al otro lado del pasillo.
Porque un león, nunca viviría con los ojos cerrados. Porque amar a medias es amar sin motivo.
Porque un tigre, nunca viviría sin escuchar. Porque amar a medias, es amar sin motivo.
Porque un perro, nunca viviría sin amar. Porque querer a medias, es sólo querer.
Cuando te preguntes "por qué" estáte seguro de la contestación.
Pretende ser sincero contigo. Lo primero que pienses es lo que es.
¿Por qué estoy aquí? ¿Por qué te quiero? ¿Por qué no veo más allá? ¿Por qué no me atrevo?
Reflexionar es de valientes... aunque a veces parezca de débiles.